Manual de cachorros Capítulo 12. Sensibilidades

Esta serie de artículos ha sido creada para dar soporte con explicaciones sencillas y básicas a nuestras familias educadoras de cachorros y otras personas interesadas en la educación de sus cachorros.

En este blog hablaremos de las sensibilidades que evaluamos en nuestros perros de asistencia, tipos de sensibilidades, grados y la posibilidad de trabajarlas

¿A qué nos referimos cuando hablamos de sensibilidad?

La sensibilidad es el grado en que un estímulo afecta a un perro. No es malo ni bueno, es simplemente la “dosis” de estimulación que un ser vivo necesita para percibirlo.

Si la sensibilidad es baja, animal necesitará mucha estimulación para percibirlo.

Si la sensibilidad es alta, será “sensible” a ese tipo de estimulación.

La sensibilidad es un continuo, tenemos Perros de Asistencia con la sensibilidad de una patata (se les puede caer el mundo encima y no se enteraría) y perros que perciben absolutamente todo.

Tenemos que tener en cuenta que los Perros de Asistencia para niños con Autismo están sometidos a muchos, y muy diversos, estímulos. Por ello unas sensibilidades medias son ideales para su labor.

Los labradores, como raza, tienen tendencia a sensibilidades medias y esos los hace grandes candidatos a Perro de Asistencia.

Tipos de sensibilidad.

Las sensibilidades se pueden clasificar en los siguientes grupos: corporal, visual, auditiva, olfativa y mental.

Sensibilidad corporal: Es el grado en que a un perro le afectan las manipulaciones y el contacto físico. En Perros de Asistencia preferimos sensibilidades corporales media o bajas.

Sensibilidad visual: La medida en la que los cambios visuales los hacen reaccionar. Cambios de color de suelo, objetos que se mueven… Las sensibilidades medias son ideales para nuestra labor.

Sensibilidad auditiva: Al igual que en la sensibilidad visual, buscaremos sensibilidades medias. Una sensibilidad alta daría muchos problemas por los ruidos de una ciudad o las interacciones del perro con el niño con Autismo.

Sensibilidad olfativa: Permite al perro diferenciar los olores, forma parte del instinto de caza. En el caso de los Perros de Asistencia nos interesa que (dentro de que son perros y son infinitamente más sensibles que los humanos) la sensibilidad olfativa sea media o baja (imaginemos el mundo de olores de un mercado o de cubo de basura a la vuelta de la esquina). Una sensibilidad alta generaría muchas más distracciones

Sensibilidad mental: nos permite medir cómo el perro percibe el entorno, su adaptación ante distintas situaciones y su respuesta ante la mismas.

Perro de asistencia en el tren

Sensibilidad corporal y cómo trabajarla

La sensibilidad corporal tiene que ver con todo lo que se refiere a contacto físico y presión corporal. En Perros de Asistencia para niños con TEA nos interesa que sea media o baja porque lo que van a hacer en su vida como PSNA conllevarán contacto físico (anclaje de fugas, manipulaciones, dormir con el niño, etc.)

Tener de base una sensibilidad media o baja es importante para la selección de nuestros Perros de Asistencia pero, las familias educadoras trabajan día a día para acostumbrar a los cachorros a las manipulaciones.

La manipulación, el uso del peto… forman parte del entrenamiento, ya tengan una sensibilidad alta, baja o intermedia se puede trabajar, ¿cómo? Al igual que no notamos el roce de la ropa, si nuestro perro se acostumbra a llevar su peto, dejará de notarlo, igual que con la manipulación, en general a nuestros perros les encanta las caricias, pero es importante trabajarlas igualmente para que se habitúe. De lo que estamos hablando hemos hablado anteriormente en el capítulo de «Gestionando aprendizajes».

Además, costumbrar al cachorro a ser manipulado también nos vendrá bien a la hora de ir al veterinario para ser examinado o en caso de necesitar curas.

La experiencia nos ha mostrado que la mayoría de nuestros niños sienten curiosidad por el movimiento del rabo de los perros, sus dientes u orejas. Acostumbrar al perro a éstas manipulaciones se vuelve, en nuestro caso, fundamental.

Los instructores formarán a la familia para que controle las interacciones y trabajarán con el niño con Autismo para que sus interacciones con su Perro de Asistencia sean controladas pero sabemos que hay cosas que pueden ocurrir y el perro no debe asustarse. Hay que tener en cuenta que, estas medidas son las que tomaríamos igualmente al introducir un perro en una familia con menores neurotípicos.

Si bien hay muchas maneras de hacer esto, algunas de las más utilizadas por nuestros instructores son:

  • Dar de comer mientras manipulamos las diferentes partes el cuerpo del perro. A medida que pasan las semanas lo haremos con un poco más de intensidad. Progresar de a poco siempre es la mejor opción para llegar a nuestro objetivo. En el supuesto caso de que nos pasemos es imprescindible bajar la intensidad.
  • Al igual que usamos la comida, se puede usar el juego, es importante recordar que son cachorros y futuros perros de asistencia por lo que jamás manipularemos de manera muy intensa o inesperada.
  • El saludo de la mañana o a la vuelta del trabajo son oportunidades excepcionales para trabajar la habituación. Tenemos una instructora que todas las mañanas, cuando los perros de asistencia que entrena están contentos de verla, les muerde las orejas y abraza con fuerza. Después de convivir con ella seis meses no hay nada que un niño con Autismo pueda hacer que les pille por sorpresa ¡Qué intensos son éstos humanos!

Sensibilidad auditiva y cómo trabajarla

La sensibilidad auditiva es aquella que mide el grado en el que los ruidos afectan al cachorro, es importante que esta sensibilidad sea media, ya que permitirá al perro estar en un estado de semi-alerta a posibles necesidades de su usuario.

El papel de las familias educadoras es básico, proporcionando al perro las mayores experiencias posibles: ruidos de la calle, obras, ruidos de niños(paseando cerca de colegios a la hora de la salida), parques…

Sensibilidad visual y cómo trabajarla

Esta sensibilidad es la que permite al perro diferenciar lo que es una amenaza o no a simple vista, como todas las sensibilidades su grado de expresión debe ser equilibrado para regular el instinto de supervivencia. Una vez más las familias educadoras proporcionarán un papel fundamental en su regulación, proporcionando al perro el mayor número de experiencias posibles y evitar que el animal se sienta amenazado ante visiones que no lo son en realidad.

Un ejemplo muy claro lo tenemos en las siguientes circunstancias:

i. Distintas personas.

ii. Personas que llevan capuchas, gorras, gorros, sombreros…

iii. Personas que llevan bastones, muletas, andadores, carros…

iv. Personas que son muy expresivas a la hora de hablar o que se acercan con los brazos en alto.

v. Objetos que se acercan o aparecen de repente…

En general para trabajar las sensibilidades podemos:

  • Montar bodegones: montañas de objetos, como cajas de cartón, botellas se plástico, bolsas de plástico y poner comida, de esta forma el perro generará ruidos y sonidos pero a la vez estará comiendo.
  • Probar nosotros mismos a generar ruidos inesperados de baja intensidad y premiar inmediatamente.
  • Como hemos dicho antes, pasear por distintas zonas, con tráfico, parques, salidas de colegio… y muy importante pasear por la noche.

En cuanto a la sensibilidad olfativa, la trabajaremos de manera transversal. Por último en cuanto a la sensibilidad mental la trabajaremos mediante los entrenamientos diarios, la exposición a nuevos estímulos y en definitiva en el día a día.

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¡Gracias familias educadoras por vuestra labor! Es increíble la labor que estáis haciendo para ayudar a nuestros niños con Autismo.

¡Gracias!

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