Manual de cachorros Capítulo 6. Gestionando aprendizajes

Esta serie de artículos ha sido creada para dar soporte con explicaciones sencillas y básicas a nuestras familias educadoras de cachorros y otras personas interesadas en la educación de sus cachorros.

En este blog hablamos sobre las distintas estrategias que tomaremos ante las distintas situaciones a las que nuestras familias educadoras tendrán que «enfrentarse».

Tiramisú explorando el mundo

GESTIONANDO APRENDIZAJES

DESENSIBILIZACIÓN:

Los Perros de Asistencia para niños con Autismo deben estar preparados para acompañar a sus usuarios en todo tipo de situaciones. Todas las personas que trabajamos con ellos (familias educadoras incluídas) debemos asegurarnos de que responden bien a diferentes experiencias y estímulos del día a día.

Si bien seleccionamos perros con temperamento y sensibilidades adecuados para su labor, no son perfectos y debemos sumar, desde el aprendizaje y las experiencias todo lo que podamos para convertir a nuestros cachorros en Perros de Asistencia seguros y equilibrados.

Como ya explicamos en el apartado de aprendizajes no asociativos, la sensibilización es el proceso en el que el animal tiene respuestas cada vez más intensas a un estímulo (sin necesidad de que haya pasado nada malo). Lo más habitual es que se sensibilicen a ruidos fuertes como los petardos porque son de mucha intensidad y poca duración (tan cortos que no llegan a poder acostumbrarse/habituarse a ellos)

Hay varios tipos de desensibilización, pero nos vamos a centrar en uno gradual y progresivo. Una forma respetuosa con el perro y segura. La desensibilización sistemática.

Este proceso se trata simplemente de presentar el estímulo (sin añadir nada más, comida ni nada) progresivamente. Siguiendo el ejemplo del ruido a los petardos, lo que haríamos sería:

  1. Inflar un globo un poco y pincharlo de espaldas al perro a unos metros de él. Tan lejos como para que no reaccione.
  2. Repetir el proceso con el mismo tamaño de globo pero un poco más cerca. Repetir progresivamente hasta estar junto al perro.
  3. Alejarnos hasta la distancia inicial, inflar el globo un poco más y pincharlos. Ir acercándonos poco a poco. Debe ser tan progresivo como para que el perro no reaccione con ansiedad en ninguna de las repeticiones.
  4. Volver a alejarnos e inflar el globo un poco más.

Se debe avanzar con el proceso (a lo largo de los días o semanas) de forma lenta hasta poder explotar un globo hinchado cerca sin que el perro tenga una reacción de ansiedad o miedo. En ese momento podemos empezar con petardos pequeños a distancia (y acortando poco a poco).

Si bien este proceso funciona, tiene la desventaja de que debe ser muy progresivo para funcionar. Por eso habitualmente se combina con contracondicionamiento. Se puede aplicar a todo tipo de estímulos con los que el perro, por una sensibilización, muestre estados elevados de estrés o miedos.

CONTRACONDICIONAMIENTO

Para hacer un contracondicionamiento tiene que haber ocurrido antes un condicionamiento, es decir que una experiencia neutra (por ejemplo, el contacto físico con personas) debido a una mala experiencia se convierte en algo malo para el perro (un perro al que le han pegado evita estar cerca de los humanos).

Para compensar este proceso recurrimos a un nuevo condicionamiento (el contracondicionamiento) que busca vincular ese estímulo originalmente neutro (el contacto con personas) con otro estímulo, en este caso uno agradable para el perro.

El contracondicionamiento nos puede ayudar también con conductas que no queremos que se den. Por ejemplo, evitar que un perro muerda el sofá por ansiedad, persiga a un gato o salga corriendo para evitar un camión. Se trata siempre de cambiar la emoción que tiene el perro en una determinada circunstancia, de cambiar lo que una experiencia determinada significa para el perro.

Este proceso funciona como una balanza, si lo malo pesa mucho y lo bueno con lo que queremos compensar es más bien neutro podemos conseguir el efecto (imagina que comes tu comida favorita mientras te apuntan con una pistola. ¿Volverías a comer esa comida?) 

Por eso es importante que el estímulo bueno que elijamos para contracondicionar sea muy muy bueno, para que gane y consiga influir en lo malo.

Esta técnica se suele utilizar junto con las aproximaciones progresivas de la desensibilización sistemática para que sea más fácil. Una persona con fobia a las arañas no siente el mismo miedo si la araña está dentro de una vitrina al otro lado de una habitación que si se engancha con una tela de araña entrando en una habitación oscura. Con nuestros Perros de Asistencia trabajamos de la misma manera, buscaremos la distancia en la que el perro aún quiera comer o jugar (el estímulo que hayamos elegido para este ejercicio) y a partir de ahí iremos afianzando posiciones hasta enfrentarnos al estímulo en su máxima expresión y a una corta distancia.

Un ejemplo de esto con nuestros futuros Perros de Asistencia para niños con Autismo puede ser el caso de personas con gorra o ropa oscura. Si son desconocidos quizás no podamos pedirles que les den comida a nuestro perro, entonces cogeremos algo rico (un queso que huela bien por ejemplo) y se lo daremos cuando veamos a una persona que le asusta. Procuraremos dárselo antes de que muestre miedo, a una distancia en la que aún no reaccione (porque aunque no veamos su reacción podéis estar seguros de que el perro ya lo ha detectado).

También podemos, si sabemos qué le asusta, pedir a un amigo que nos ayude. En el ejemplo de las personas con capucha, nuestro amigo encapuchado puede darle de comer queso o carne picada al perro para “cambiar el significado” de las capuchas. En algunas repeticiones el futuro Perro de Asistencia verá a un encapuchado y en lugar de tener miedo tendrá hambre.

¿Las claves del éxito?

  • Trabajar en una distancia en la que el perro aún quiera comer porque no sienta demasiado miedo o ansiedad.
  • Usar siempre algo delicioso o que le motive mucho. El queso es de los alimentos que más estimulan a los perros y, aunque normalmente no os recomendamos darles queso, en casos de extrema necesidad un buen trozo de queso azul puede salvarnos el ejercicio. 

HABITUACIÓN Y CONDICIONAMIENTO A ESTÍMULOS PARA PERROS DE ASISTENCIA DE NIÑOS CON AUTISMO

Cómo ya vimos cuando hablamos de las bases del aprendizaje, la habituación es el proceso por el cual nos llegamos a acostumbrar a un estímulo que se repite día a día y que llegamos a ver como algo rutinario o normal, como por ejemplo el cinturón del coche, la ropa que vestimos, la manta encima de nuestro cuerpo al dormir… Lo tenemos tan asumido que no nos planteamos si nos molesta o no.

Los condicionamientos (clásicos) consisten en asociar algo neutro emociones positivas (pegarle al cachorro un tironcito de las orejas mientras le damos de comer para que no le moleste que se las toquemos).

Éstas dos formas de trabajar lo que llamaremos para simplificar “habituación”, son para los Perros de Asistencia una de las cosas más importantes. Las familias educadoras deben trabajar con el cachorro para que el día de mañana en su rutina de trabajo estén lo más familiarizados posibles con todo tipo de estímulos y crezcan siendo perros seguros de sí mismos, con capacidad para reaccionar y salvar obstáculos.

Los protocolos de socialización y entrenamiento de Perros de Asistencia incluyen tablas con listas de estímulos que debemos presentarle al cachorro para que la labor de la familia educadora sea lo más sencilla y estructurada posible.

Entre los tipos de estímulos que podemos encontrarnos están olores, texturas de suelos, tipos de escalera, ascensores, presencia de animales, todo lo que implica ir al cine o al supermercado, contacto físico, etc.

Perro de asistencia en un supermercado

La única razón por la que los Perros de Asistencia tienen autorización legal para entrar en espacios públicos desde cachorros en la necesidad de que se acostumbren a todos los estímulos que verán en su vida. Irán siempre con su documentación e identificados con el peto (chaleco) amarillo de Perro de Asistencia en Socialización.

Las familias educadoras deben presentar el mayor número de estímulos posible pero siempre de forma progresiva y respetuosa con el perro, os recordamos que un susto de cachorro puede ser difícil de corregir después.

Por ejemplo, la primera vez que llevemos al cachorro al cine le llevaremos a ver una película tranquila, sin muchos disparos, explosiones o luces en ráfagas. Y para garantizar el éxito nos llevaremos salchichas o queso para condicionar con algo maravilloso esa nueva experiencia.

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